Gestión de la Vida Cristiana

Gestión de la Vida Cristiana

La vida de un cristiano es una vida de agradecimiento porque Dios es generoso y nos colma de regalos constantemente. Recibir dones económicos es una prueba de ello pero no se deben olvidar otros regalos como es el tiempo, la actitud y sentido de la vida (vitalidad), el reconocimiento y desarrollo de las capacidades personales y colectivas, el habla y la transmisión de las verdades del evangelio eterno, y la influencia que todos ejercemos en los demás.

Dios nos otorga la oportunidad de ser copartícipes del proyecto de redención en todas las facetas de la vida. Tenemos la responsabilidad de aportar mucho más que unas monedas en un sobre o en una bolsa. Tenemos la oportunidad de  recordar al mundo que el propietario del Universo es Dios y podemos mostrarlo con nuestro diario existir.

Seis son las áreas en las que podemos ejercer tal privilegio para que no tengamos excusa y todos, voluntariamente, podamos aportar algo.

  1. Economía

    La Biblia no considera los bienes materiales como algo negativo. Son meros instrumentos que permiten concretar proyectos de vida. En ocasiones, se produce una alteración de tal concepto y el dinero o los recursos materiales se convierten en un fin. Esa sí que es una irregularidad de la que se advierte en la Escritura. Esta área, tradicionalmente, ha sido el tema más común en asuntos de Gestión de Vida Cristiana. No es el único asunto pero no deja por ello de ser sumamente relevante. Una área a mantener e incrementar en significado y generosidad.

  2. Tiempo

    Una de las mayores necesidades, en la actualidad, es la buena gestión del tiempo y del enfoque de aquello que se dedica a lo transcendental. El empleo del tiempo no debe orientarse sólo en la responsabilidad laboral y en los deberes o, por contraste, en la diversión y el entretenimiento. Debe permitir la autorrealización, proyección, misión y esperanza. La gestión correcta de nuestras vidas no solo es una cuestión de productividad, es un asunto de calidad. Estamos llamados a poner sentido a cada momento de nuestros días, asumiendo lo esperado e inesperado con la confianza en Jesús.

  3. Vitalidad

    Hoy, más que nunca en la historia de nuestro mundo, debemos hacer hincapie en la actitud del cristiano ante la vida, en el equilibrio mental, en el desarrollo de atmósferas positivas y benignas (alegría, confianza, proactividad, tranquilidad). Jesús supo dar vida no solo en el sentido físico sino, además, en el existencial. Las tensiones sociales e individuales nos impelen a seguir el ejemplo de Cristo y poner paz y sosiego en los corazones de multitudes.

  4. Capacidades

    Todos, absolutamente todos, poseemos dones y talentos que el Señor nos ha concedido para crecer como seres y para ayudar a que otros crezcan. Desarrollar esas capacidades es muchos más que  una responsabilidad, es un disfrute porque nos mejora, nos satisface, nos realiza y, por si fuera poco, supera nuestra individualidad para convertirse en proyecto colectivo. Hay muchas capacidades y, por tanto, muchas oportunidades.

  5. Comunicación

    Dios se comunicó muchas veces y de muchas maneras pero la más excelente de todas fue Jesús (Hebreos 1:1). Hoy sigue siendo el modelo y tema de nuestras charlas y mensajes porque nos hallamos en un tiempo de urgencia. Somos llamados a mostrar a Jesús, como en el pasado, muchas veces y de muchas maneras.

  6. Influencia

    Toda persona afecta a otra. Ese bendito don se puede convertir en una maldición sin la presencia del Espíritu Santo. Hemos de relacionarnos al aire de lo divino, aportando frescura a las almas desconsoladas, ventilando los pecados y aportando la brisa de la esperanza. Somos llamados a ser prescriptores en un mundo efímero que surfea su realidad. Somos llamados a presentar a Cristo y a ser buenas influencias.

Nosotros, desde el Departamento de Gestión de la Vida Cristiana, anhelamos ser facilitadores de todas estas oportunidades y acompañaros en cada proyecto y esperanza.